El nacimiento de una leyenda - 49 años del lanzamiento de Ziggy Stardust


“Everybody was convincing me that I was a messiah… I got hopelessly lost in the fantasy.” – David Bowie on Ziggy Stardust

Artista multifacético, ídolo de multitudes y creador compulsivo, David Bowie es una de las estrellas supo convertirse en una de las estrellas más sobresalientes de la música de todos los tiempos.

Con más de 50 años de carrera y 25 álbumes de estudio Bowie expandió los límites del Rock y revolucionó la escena musical y estética a comienzos de los años ’70 con transformaciones de un impacto semejante al que años anteriores había significado la aparición de artistas de la talla de Little Richard o Elvis Presley por los cuales guardaba una gran admiración.

Dueño de una habilidad innata para contar historias y una sensibilidad especial por el teatro y el arte representativo, el “Camaleón Espacial” rompió con todos los esquemas y convenciones que se tenían hasta aquel momento acerca del arquetipo del rockstar clásico cuando en 1972, y ya con cuatro discos en su haber, lanzó el álbum que marcaría un antes y un después en la historia: The Rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders From Mars.



6 de junio de 1972 : THE RISE OF ZIGGY

Inglaterra, década del ’70. El surgimiento de Ziggy tuvo lugar en medio de una Inglaterra convulsionada por la recesión económica, los cambios sociales impulsados por la liberación sexual a nivel global y el hambre de toda una generación por explorar más allá de los límites y estructuras del conservadurismo tradicional británico.

Bowie, un joven con una ambición que parecía no conocer fronteras e inconforme aún con la repercusión que habían tenido sus álbumes anteriores, sintió la necesidad de demostrarle al mundo que no había una única manera de hacer Rock: Ziggy Stardust más que un álbum de música se convirtió en un fenómeno que revolucionó tanto el sonido de la época cómo la estética y la forma de tocar sobre el escenario, revolución que ya había comenzado de manera incipiente con las extravagantes presentaciones de Alice Cooper, quien hacia fines de los ’60 y en la vertiente del heavy metal sumó teatralidad, horror y gesticulaciones excesivas, convirtiendo sus shows en una experiencia tanto sonora como visual.

Lanzado oficialmente el 6 de junio de 1972 el álbum había comenzado a grabarse unos pocos meses antes, en noviembre de 1971, en los Trident Studios de Londres, previo incluso a la salida de su predecesor Hunky Dory.

La idea de David era crear un disco conceptual que contara una historia, de principio a fin, como lo podría hacer un libro, dotado de distintos puntos de vista conectados por la línea argumental de sus letras y música. En su mente, la puesta en escena jugaría un rol fundamental, ya que su ambición era la de montar un espectáculo completo como las obras de Broadway con las que soñaba dirigir desde chico.

La trama giraría en torno al propio Ziggy, el personaje que había inventado para protagonizarla y que encarnaba la figura de una especie de enviado especial, un alienígena del más allá que llegaba sin aviso previo a la Tierra para anunciar que en cinco años todo acabaría.

Para darle vida a la criatura Bowie se inspiró en algunos de los artistas que había admirado desde pequeño, como Vince Taylor, también conocido como “El Elvis Francés”, un cantante de rock que imitaba a Presley en sus presentaciones y que por aquellos años se encontraba en profundo declive luego de que las drogas y su consecuente inestabilidad mental lo llevara a proclamarse el enviado de Dios en la Tierra.

Otra de sus grandes influencias provino de The Legendary Stardust Cowboy, cantante salvaje y extraño de quien David sustrajo parte de su nombre para su personaje y con quien compartía esa increíble fascinación por el espacio exterior, temática que ya había explorado anteriormente en canciones como Space Oddity y la icónica Life on Mars?

Bowie dotó a Ziggy de una actitud y figura desafiantes. Ayudado por el diseñador Freddie Burretti y posteriormente por Kansai Yamamoto, juntos crearon el por aquel entonces escandaloso vestuario que daría a David el aspecto andrógino y ambiguo que alarmaría a los medios de comunicación de la época. La finalidad, además de llamar la atención y provocar shock en la audiencia, era representar la idea de que uno podía romper con los propios límites y ser quien realmente quisieras. Ziggy albergaba también algo de esa fascinación que David había tenido desde adolescente por la gente alienada, solitaria y extraña.

El personaje tomó mayor forma al incorporar conceptos de la técnica mímica que David había aprendido años atrás de su maestro Lindsey Kemp y del teatro japonés kabuki, característico por el especial cuidado del vestuario y el maquillaje, así como también de la técnica sobre el escenario.

Ziggy se convirtió en un mashup en el que Bowie explotó a fondo las posibilidades artísticas que tuvo a su alcance y de su experimento emergió un alienígena rockero que maravillaba a la audiencia por su extraña belleza y refinados encantos, los cuales encajaban a la perfección con el misticismo que generaba su imagen tanto arriba como abajo del escenario. ¿Pero quién era ese extraño personaje pálido como la nieve y de piernas largas que se contorsionaba sobre el escenario y que articulaba su voz masculina de barítono con sonidos que parecían salir de un sintetizador electrónico?



The Spiders From Mars : sound and vision

Estética y conceptualmente avasallante, Ziggy Stardust se convirtió en un éxito no sólo por revelar un personaje estrafalario que daba de hablar a todo mundo, sino también por su sonido rupturista, el cual no hubiese podido lograrse sin el aporte fundamental del trío que acompañaría a Bowie tanto en el estudio como en el escenario: Las arañas de Marte.

Comandadas por el lead guitar Mick Ronson, su aporte fue esencial para darle al álbum ese toque grunge que destaca en tracks como la homónima Ziggy Stardust o Suffragette City, aunque sin duda su habilidad principal fue la de crear arreglos fenomenales en los que combinaba a la perfección una variada cantidad de instrumentos además de proporcionar solos de guitarra que matizaban los tracks con ese toque de epicidad, como los de la clásica Monage Daydream.

Ronson era un músico meticuloso y sabía traducir en notas musicales las ocurrencias con las que amanecía Bowie, lo cual lo convertía en el sidekick perfecto para llevar adelante semejante obra.

I have this remembrance of him rushing in about ten minutes before the session was due to start, running up to the bathroom on the first floor, and locking himself in so he could find the privacy to finish writing. He’d come out about twenty minutes later (ten minutes after the session should have begun) with a huge grin on his face and a stack of charts. That happened almost every time. Ken Scott – album’s producer

Fundamentales también fueron las participaciones de Trevor Bolder en bajo y Woody Woodmansey en batería con quienes David ya había trabajado en álbumes anteriores como The mand who sold the World.

Tanto Trevor como Woody dominaban una técnica muy precisa en sus instrumentos y lograron adaptarse rápidamente tanto a los estilos que variaban de canción a canción (glam, rock, pop, trash), como a la forma acelerada de trabajar de Bowie, quien solía aburrirse rápidamente en el estudio y se aparecía siempre con ideas locas a las que debían acoplarse en cuestión de pocas horas y grabar en una o dos tomas como máximo. Eran tiempos en los cuales las grabaciones en cinta eran caras al igual que los equipos con los que contaban, por lo que era preciso entrar a grabar con las ideas claras y la técnica necesarias para no arruinar todo el proyecto, y The Spiders from Mars contaban con todos los requisitos para poner en marcha la ambición de David.



Explota Inglaterra

La estrella de Ziggy Stardust se encendió e Inglaterra explotó al compás del extraño personaje que se adueñaba de los escenarios con una naturalidad que parecía un superpoder. El público amaba su figura excéntrica y por las calles de Londres se multiplicaban las réplicas de Ziggy en cientos de jóvenes que habían consagrado en el nuevo héroe los ideales de libertad que las normas sociales le instaban a reprimir.

Tanto David como Ziggy se convirtieron en un mitos vivientes en los que la gente proyectaba sus deseos, sus pasiones y un sinfín de historias que no hacían más que agrandar la estatura su criatura.

Sin embargo, en los dieciocho meses que duró la vida de este personaje, la propia personalidad de Bowie comenzó a integrarse con ella de una manera que era ya imposible de despegar, y su sombra lo acompañaba tanto arriba como debajo del escenario.

La estrategia de su mánager Tony Defries, quien lo había impulsado a vivir y manejarse como una celebridad incluso antes de vender una sola copia del disco contribuyó a que la confusión creciera aún más dentro de la cabeza de David, que si bien disfrutaba del éxito por el que tanto había trabajado, tenía miedo de ser engullido por su propia creación y perderse en ella. Esto, sumado al temor de David de volverse completamente loco, conociendo el historial de enfermedades mentales dentro de su familia hacían peligrar la continuidad de su alterego.

“I fell for Ziggy too. It was quite easy to become obsessed night and day with the character. I became Ziggy Stardust. David Bowie went totally out the window. Everybody was convincing me that I was a Messiah, especially on that first American tour (late 1972). I got hopelessly lost in the fantasy.” – Bowie (1976)

La vida de Ziggy Stardust sobre los escenarios fue tan efímera como el relato que envolvían las canciones del álbum.

En una jugada tan sorpresiva que llamó la atención de los propios miembros de la banda como rompió los corazones de sus fans, el 3 de julio de 1973 Bowie anunció que aquella presentación en el Hammersmith Odeon de Londres sería no sólo la última fecha de aquel tour sino también la última vez que se presentaría en vivo. Así, el maestro aniquiló a su criatura y forjó la leyenda que lo trascendería más allá de sus últimos días.

Complejo y avasallante en términos musicales, Ziggy Stardust emergió como un álbum y se convirtió rápidamente en más que una placa o el sonido de una época, su impacto fue tal que se transformó en un experimento social, en un símbolo de libertad y en la figura bajo la cual los jóvenes podían arroparse para sentirse menos solos dentro de una sociedad acostumbrada a constreñir sus ideas, sus pasiones e ilusiones.

Sin embargo, lejos de acabar con su carrera, Ziggy no hizo más que impulsar el talento creativo de Bowie, quien en los años siguientes inventaría nuevos personajes y se reinventaría así mismo de mil maneras, demostrando una y otra vez su genialidad artística.

“Ziggy, particularly, was created out of a certain arrogance. But, remember, at that time I was young and I was full of life, and that seemed like a very positive artistic statement. I thought that was a beautiful piece of art, I really did. I thought that was a grand kitsch painting. The whole guy. Then that fucker would not leave me alone for years. That was when it all started to sour. And it soured so quickly you wouldn’t believe it. And it took me an awful time to level out. My whole personality was affected. Again I brought that upon myself. I can’t say I’m sorry when I look back, because it provoked such an extraordinary set of circumstances in my life. I thought I might as well take Ziggy to interviews as well. Why leave him on stage? Looking back it was completely absurd. It became very dangerous. I really did have doubts about my sanity. I can’t deny that the experience affected me in a very exaggerated and marked manner. I think I put myself very dangerously near the line. Not in physical sense but definitively in mental sense. I played mental games with myself to such an extend that I’m very relieved and happy to be back in Europe and feeling very well. But, then, you see I was always the lucky one.” – Bowie (1977)